lunes, 17 de julio de 2017

Película sencilla con interesantes toques reflexivos

Fuente: FilmAffinity
“Un don excepcional” (Gifted) es una película que se encuentra actualmente en los cines españoles, y que en algunos países ha sido estrenada tiempo antes. El largometraje ha sido dirigido por Marc Webb, y está protagonizado por Chris Evans, Jenny Slate, Octavia Spencer o McKenna Grace.
La película nos cuenta la historia de una niña superdotada a la que su tío matricula en un colegio normal para que aprenda a socializar con otros niños. Sin embargo, ella destaca pronto por sus dotes especiales en matemáticas y comenzará con ello una lucha entre los familiares de la niña y su tío, entre si internarla en un colegio para niños superdotados o hacerle vivir una vida normal.

Es un largometraje ya visto, no nos presenta nada nuevo y nos puede parecer que lo que nos cuenta ya lo han hecho con anterioridad en otras películas, pero se hace de una manera adecuada y no molesta volver a vivir lo que ya se ha hecho en otras. En ningún momento se hace pesada, entretiene y pone de relieve ciertos casos que conciernen a niños y de los que poco se reflexiona.

Una imagen de la película. Fuente: Sensacine
Para mí, ahí se encuentra el valor de esta película, en las interesantes reflexiones que pone sobre la mesa. La primera que me vino a la cabeza fue lo difícil que se hacen los casos legales con niños de por medio, ¿se actúa de la manera adecuada en ellos? ¿se piensa en los niños o en los adultos implicados? Y esto comienza a ser común en casos de divorcios o de muerte de los padres, y se debe pensar que el resultado del juicio va a condicionar el futuro de ese niño o niña.


Esta película es fácil que nos recuerde a una “hermana pequeña” de “Good Will Hunting”, y es que la situación de los superdotados es un terreno que queda por explorar porque no parece que se adapten de forma sencilla a una sociedad que en cierto modo les tiene una mezcla de envidia y miedo. Son diferentes, pero, al fin y al cabo, todos lo somos de cierta manera y eso nos hace únicos entre los demás.

Otro de los fotogramas de la película. Fuente: FilmAffinity
Por último, la última reflexión que me vino junto a la película fue sobre la infancia. ¿Qué debe hacer un niño? Jugar. Años más tarde, cuando se ha crecido, es bonito recordar con cierta nostalgia esos momentos de juegos con amigos o hermanos, y es una lástima que algunos niños decidan crecer tan rápido y saltarse años de juegos.

Más allá de esto, el largometraje complementa estas reflexiones con un buen reparto y un enrome Chris Evans, que ejecuta su papel de manera muy convincente y seria. Esto, junto con una niña muy acertada hacen la historia muy creíble y cercana. El guion tiene pocas frases que merece la pena guardar, el ritmo es adecuado, y algunas escenas tienen una bella imagen que actúan como perfecto encaje.

En conclusión, “Un don excepcional” es una película muy recomendable si se quiere pasar rato, con dramas con ciertos momentos agradables y sin demasiada complicación. No deja de ser una película sencilla, pero en ningún instante ambiciona serlo.

Nota: 8 / 10

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