miércoles, 29 de junio de 2016

La Rusia de finales del siglo XIX

Anna Karenina es un libro del autor ruso León Tolstói publicado en 1877. Aunque es una novela romántica no se queda solo en eso, es mucho más, abarcando distintos géneros.

El argumento principal del libro es la vida de Anna Karenina, una mujer casada y con un hijo que va a ayudar a su hermano para que se reconcilie con su mujer pero que acabará manteniendo una relación extra matrimonial con un el conde Vronski. Pero no todo el libro gira entorno a ella, también otros personajes se encargan de ampliar el argumento entre los que destaca Lievin.

El libro cuesta un poco al principio por la cantidad de personajes e historias que se presentan, pero más tarde esto es lo que más gusta del libro. Gracias al gran número de personajes se consigue representar a la sociedad rusa de finales del siglo XIX, estableciendo un fiel retrato de ella (nos muestra tanto la sociedad urbana como la rural, la clase alta y la clase más trabajadora). Tolstói consigue que los personajes y las historias de estos estén perfectamente enlazados y con ello consigue mucho entretenimiento, pues va alternando las historias de los personajes, cada ciertos capítulos cambia el protagonista. Otra de las mejores cosas que tiene es que el autor nos muestra los temas del momento en esa época y los distintos puntos de vista, mostrándolos con cada personaje. Además, conocemos a fondo los personajes, su personalidad y sus sentimientos.

Lo peor del libro es que hay que estar muy atento a los nombres de los personajes, pues Tolstói utiliza el nombre y apellido pero en ocasiones el apodo también, con lo que no viene mal tener un esquema con el nombre y el apodo correspondiente a cada personaje. Además, hay que estar preparado para su larga extensión, pues en algunos casos viene dividido en dos volúmenes o en otros el libro supera las 600 páginas.

En conclusión, el libro no deja desperdicio, la gran variedad de lugares, personajes e historias hace que las 600 páginas valgan la pena de leer, además de que nos permite trasladarnos a la Rusia de finales del siglo XIX y acabar conociéndola.

Nota del libro: 9 / 10



La integración es posible

Póster de la película
Zootrópolis es una de las últimas películas Disney estrenadas, en febrero concretamente. Al igual que muchas películas infantiles, Zootrópolis tiene su metáfora y su "moraleja".

Comencemos por el argumento. Judy es una conejita que sueña con ser policía, una profesión destinada a animales grandes, de clase "depredadora", con lo que muchos le disuadirán, entre ellos sus padres, para que abandone su sueño, pero ella consigue llegar a la ciudad y convertirse en parte del cuerpo. Una vez allí, no se ha acabado su lucha, deberá trabajar mucho más que los demás para demostrar que vale para estar ahí, por eso se embarcará en una misión difícil que conseguirá acabar con éxito gracias a la ayuda de un zorro, Nick.

Ahora vamos a lo que de verdad nos dice la película, es decir, el análisis. Zootrópolis es una ciudad grande, dividida en distintos barrios y que divide a diferentes clases de animales. Por un lado encontramos a los animales pequeños y por otro a los grandes, o depredadores. Esto ya es una metáfora clara de nuestras grandes ciudades, como Nueva York o Londres, en las que no de una forma tan evidente, pero los ciudadanos están divididos y muchas veces coinciden en inmigrantes (el barrio chino, barrios marginados, barrios de población mayoritaria musulmana, barrios de clase alta casi inaccesibles a veces). Hay una parte de la película en la que se acusa a los depredadores de estar condicionados por su génetica y por tanto, son incapaces de adaptarse a un mundo pacífico. Esto muestra el problema actual que se vive con la integración de la comunidad musulmana en las sociedades laicas. Por último, como pasa siempre con los inmigrantes, los prejuicios juegan un importante papel y esto también se puede observar en la película, donde los prejuicios sobre cada animal se hacen patentes y aunque Judy en un principio no los cree, ante la insistencia, acaba cediendo, que es lo que pasa a menudo.

En conclusión, Zootrópolis es una película muy buena para los niños porque reune enseñanza y conocimiento a la vez. Por una parte nos muestra que los problemas tienen solución y que todos podemos vivir pacíficamente y en armonía. Otra cosa que también me gusta de la película es que nos dice que no tenemos que dejar nuestros sueños, sino luchar por ellos aunque nadie esté de acuerdo con nosotros. Lo que menos me gusta es un argumento ya muy conocido (aunque siendo una película infantil es normal) y que el problema de dividir a los animales por barrios no se soluciona. Sin embargo, me encanta que una película infantil se haya atrevido a tratar de una manera inteligente este problema con la inmigración, y mostrar que ese no es el camino, sino el de tratar a todos por igual.

Nota de la película: 8'5 / 10

Trailer: